moviles y salud

Dado el gran número de usuarios de teléfonos móviles en todo el mundo, es importante saber si estos aparatos podrían tener alguna repercusión en la salud pública.
Los móviles se comunican entre ellos emitiendo ondas de radio, a través de una red de antenas fijas, que se llaman estaciones base. Las ondas de radiofrecuencia son campos electromagnéticos que no pueden romper enlaces químicos ni causar ionización en el cuerpo
humano, son no ionizantes (a diferencia de los rayos X, partículas electromagnéticas con suficiente energía para romper enlaces químicos y dañar el material genético de las células, produciendo cáncer o malformaciones genéticas).
Los teléfonos móviles son transmisores de radiofrecuencias de baja potencia, ya que funcionan en un intervalo de frecuencias entre 450 y 2700 MHz y tienen un pico de potencia que va de 0,1 a 2 vatios. El aparato sólo transmite energía cuando está encendido.
La exposición del usuario a las radiofrecuencias baja rápidamente al aumentar la distancia con el aparato. Una persona que usa el móvil a una distancia de 30-40 centímetros del cuerpo, está mucho menos expuesta a campos de radiofrecuencia que la que
lo utiliza acercando el aparato en la cabeza.
El nivel de exposición a los campos de radiofrecuencia se puede reducir: – Utilizando dispositivos de manos libres, que permiten tener el teléfono separado de la cabeza y el cuerpo durante la llamada.
- Disminuyendo la cantidad de llamadas y su duración.
- Utilizar el teléfono móvil en zonas con una buena recepción, ya que de esta manera el aparato transmite a una potencia reducida.
Efectos de los teléfonos móviles

Se han hecho bastantes estudios para saber si los teléfonos móviles pueden tener riesgos para la salud, pero hasta ahora esto no se ha confirmado.
Efectos a corto plazo

La interacción entre la energía radioeléctrica y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos. la mayor parte de la energía es absorbida por la piel, y no llega al cerebro u otros órganos.
En telefonía móvil se utilizan transmisores de muy poca potencia, tanto en los móviles como en las estaciones base, por lo que el efecto del calentamiento por los campos de radiofrecuencia es escaso.
Se han hecho estudios para ver el efecto de los campos de radiofrecuencia en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial, pero no se ha encontrado nada que haga pensar que haya un efecto perjudicial para la salud.
Efectos a largo plazo
Se ha hecho un estudio donde se concluye que el uso de teléfonos móviles no se puede asociar a tumores cerebrales.
Pero como el uso de este aparato se ha generalizado desde hace unos 15 años, se seguir investigando esta relación, sobre todo entre los jóvenes, que lo utilizan mucho, y quizás se verá una relación más clara dentro de unos años.